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Nuestra historia



A partir de 1998 ex alumnos, familias y docentes del colegio Stella Maris junto a las Hermanas Franciscanas del Verbo Encarnado, comenzaron a trabajar en el Barrio Cruz de Carrasco, más específicamente en el asentamiento Villa del Chancho. Las condiciones del asentamiento eran de pobreza extrema con viviendas hechas de chapas y bolsas de nylon sobre una enorme pila de basura acumulada que era un antiguo vertedero de residuos de la Intendencia de Montevideo (12 metros desde la superficie hasta la tierra firme), sin ningún tipo de servicios públicos y con una situación absolutamente infrahumana de salubridad.


En su mayoría, los grupos familiares del asentamiento vivían de la recolección de residuos, con los desperdicios orgánicos alimentan cerdos y lo reciclable lo venden.


Trabajando con estas familias, se detectó que varias personas y niños tenían altísimos niveles de plomo en sangre. Ahí se llegó a la conclusión de que la única solución posible era el traslado de las familias del asentamiento.


Con ese objetivo se realizaron diversas gestiones ante particulares e instituciones. En un plazo relativamente breve se consigue la donación de terrenos en el barrio Flor de Maroñas por parte del ex club Cupra, la Asociación Cultural y Técnica y la generosidad de un particular.


Dado que este emprendimiento implicaba un cambio cualitativo enorme en las vidas de este grupo de familias, se vio necesario abordar este proyecto de un modo integral y no sólo como construcción de viviendas.


En mayo de 2008 se crea una Asociación Civil sin fines de lucro llamada Patrick Kelly con el propósito de desarrollar un Centro Educativo que finalmente se inauguró el 3 de octubre de 2009 atendiendo¬†a niños y adolescentes desde los 4 años hasta los 18 años, promoviendo el desarrollo integral e interviniendo sobre los factores condicionantes que dificultan o impiden el desarrollo de los mismos y su familia.



Testimonios


Miembro de:                                                        Convenio con:                                                     Auditado por:
Fundación Niños y Niñas del Uruguay                         INAU                       KPMG